LA AMENAZA FANTASMA:

UNA METÁFORA DEL MAÑANA

CARLA COLONA*


«A veces pienso que estoy soñando y que todo lo que he logrado ha sido un sueño. Me pregunto si no despertaré para darme cuenta de que, en realidad, sólo he estado alucinando y que aún soy un niñito pobre del Bronx. ¿Cómo se separa la fantasía de la realidad? ¿No es la vida una ilusión, un sueño, un parpadeo?»

Bob Kane (1915-1998), creador de Batman en su autobiografía Batman and Me.

El estreno del primer episodio de la saga Star Wars motiva una reflexión sobre las características de la cultura de nuestros días, sus mitos, sus temores y la tradición de la que se nutre.

Muchas veces nos hemos preguntado qué hace que algo que se proyecta en una pantalla sea del gusto de la gente, qué es lo que hace que una ilusión estereoscópica, un flujo de imágenes fílmicas, arrastren y envuelvan a los sujetos en una sala oscura donde se sumergen en un mundo de construcciones no reales.

¿Qué es lo que hace que una película como Star Wars sea un fenómeno de ventas tan rotundo, un objeto de culto y de colección entre personas de diversa edad y procedencia? La respuesta últimamente casi siempre es la misma: la necesidad de contar, de fabular y por tanto de creer en mundos posibles.

La formación de la creencia no es algo de medias tintas, la gente cree o no cree. Es decir, establece una relación entre la historia que se cuenta y sus condiciones reales de existencia: así, una noticia es pertinente pues es creíble, un testimonio me impresiona porque es verdadero, una película... es creíble porque es posible.

Se trata en todos los casos de escenas visibles (imágenes) que hemos visto muchas veces, que se nos quedan, y que cuando se relacionan nos ofrecen un contenido preciso. Reconocemos un modo de ser o de hacer, una época, una realidad, aunque ésta pertenezca a otra dimensión, a la dimensión de la ficción. Es por ello que podemos asistir a una escena de E.T. en la que el extraterrestre ve en una fiesta de Halloween a un niño disfrazado de Yoda (el personaje de Star Wars: El imperio contraataca), lo considera verdadero y corre a abrazarlo. La fuente histórica de la que se toma la cita es una historia de ficción y sirve para conferir carácter de realidad a otra historia de ficción: la confusión de E.T. se explica porque éste y Yoda se conocieron en esa otra dimensión de la que siempre bebemos referentes a raudales: la ficción.

ESTAMOS HECHOS DE TODOS LOS TIEMPOS

Para muchos críticos, la comunicación en el mundo contemporáneo estaría ocasionando en los sujetos una pérdida de posibilidades de acción en un entorno en el que todo carecería de espesor, de duración y de consistencia, pues lo real y la ficción serían tan sólo imágenes cargadas de simbolismo que nos quedan en la memoria representando cosas -verdades- indiscutibles que forman parte de nuestra cultura. Pero cuidado, es importante no perder de vista el hecho de que toda época traslada el pasado al interior de su propia cultura, por lo que a lo anterior debemos agregar el legado que nos dejó la interminable lista de pintores, dibujantes, comediantes y escritores de ciencia-ficción del medioevo, del renacimiento y del siglo XIX, por mencionar algunos momentos clave. Antecedentes que necesariamente son punto de partida de todo lo que vemos, interpretamos e inventamos. Y es que todo lo narrado existe, en nuestra imaginación o en la del cuentista, y se convierte en punto de partida de un deseo irrefrenable de construir realidades perfectas, bajo control, a nuestra medida porque nos proveen de conceptos, de símbolos y sobre todo de historias que nos guían en nuestra permanente búsqueda de la verdad.

Star Wars: Episodio 1. La amenaza fantasma es la historia del origen de una «lejana, muy lejana galaxia», de la que hace un par de décadas se contó por entregas –tres capítulos, para ser exactos- una aventura épica de caballeros andantes, que al igual que los cuentos de hadas se basa en fórmulas tradicionales de entrada y de salida, y tiene un final feliz.

Es una historia articulada en torno a los estereotipos clásicos que dieron fundamento a las historias de aventuras: el mundo del mal representado por colores negros y grises, encarnado en un caballero malvado llamado Darth Vader, vestido con capa y casco y armado con una poderosa espada.

El mundo del bien que transcurre en un ambiente natural pleno de luz; es el hogar de un campesino que se transformará en príncipe llamado Luke Skywalker, quien lucha al lado de Han Solo, guerrero por naturaleza, cuenta con la protección de un hechicero, el maestro Obi Wan Kenobi, y suspira por el amor de la princesa Leia. En esta historia también hay duendes y gnomos, son los androides R2D2 y C3P0, quienes aportan los clásicos elementos irónicos y de distensión de la trama.

En La amenaza fantasma se narra la historia del inicio de una poderosa galaxia en decadencia a causa de la presencia del Mal, en las que los caballeros jedi son héroes esencialmente buenos, el villano es tan malo que da envidia, y tercia una bella y fuerte damisela cuyo look tiene reminiscencias del estilo imperial de Japón. Aparecen elementos que siempre han estado presentes en las historias de la humanidad: maestros, caballeros, aprendices, la luz como representación de la verdad, el espacio como lugar sagrado y desconocido, el uso de la tecnología como elemento que confiere poder, la fuerza del bien frente a la del mal, y la paz y el orden como objetivo máximo.

EL FANTASMA DEL CUENTO TRADICIONAL PERMANECE ENTRE NOSOTROS

Star Wars: Episodio 1. La amenaza fantasma es además un juego temporal interesante, pues se narra la historia de los personajes de una historia que fue contada en el cine hace 22 años, es decir, se narra el «verdadero» origen de un sujeto que habitó «hace mucho tiempo una galaxia lejana, muy lejana» y surge otra vez la pregunta: ¿qué es ficción y que es realidad en esta historia contada al revés y que -a pesar de Dragon Ball, el manga y el anime- se mantiene en la tradición de la narración lineal?

Esta forma de contar por episodios no es nueva, por el contrario, es característica común del siglo XIX y de la primera mitad del siglo XX; surge bajo el nombre de folletín y es el antecedente (consciente o no) que posibilita que esperemos con natural ansiedad los siguientes tres capítulos de la historia que se estrenará entre el año 1999 y el 2005.

Nuestro tiempo real es uno en el que todo lo que se había previsto ha ocurrido ya, la bomba nuclear estalló, el fin de milenio llegó, y ya no es estético ser crítico como en los sesenta o ser partidario de la indiferencia, como en los ochenta, los movimientos proactivos como el ecologismo o los de reivindicación étnica y de género se han encargado de hacérnoslo saber y de increparnos por nuestra responsabilidad ineludible de ser guardianes del entorno.

Esto nos ubica en una situación especial, en la que necesitamos normalizar y estabilizar la idea del presente, y lo hacemos, como siempre, valiéndonos de las historias del pasado, recurriendo a valores y modelos que supuestamente nos hacen falta en la actualidad. Así, en las narraciones de Star Wars, se valoriza el sentimiento humano, la bondad de espíritu, y la responsabilidad frente al grupo como motor y recurso fundamental para enfrentar la adversidad.

«Que la fuerza te acompañe», frase que Han Solo dice a Luke Skywalker antes de partir a la batalla en la Estrella de la Muerte, es decir antes de embarcarse en una guerra entre galaxias, se ha convertido en un slogan de buena vibra, en una metáfora del bien, válida para cualquier tipo de sujeto, no importa el credo al que se adscriba, no importa la empresa que acometa. «La fuerza» es la metáfora del poder humano, del bien sobre las fuerzas oscuras e hipertecnologizadas del mal.

La moraleja de esta fábula: la espiritualidad es la fuerza humana que vence a un planeta tecnológico llamado La Estrella de la Muerte, que busca someter y destruir a otros planetas naturales y fundamentalmente humanistas. Se percibe una crítica moral del rol protagónico de la tecnología -sin dejar de estetizarla y normalizarla a lo largo de toda la historia.

LA FUERZA: ESTRATEGIA DE MARKETING

Detractores y fanáticos de Lucas, el creador del concepto y la historia de Star Wars, se sorprenden por la efectividad del marketing de sus películas. Podemos intentar explicar este éxito afirmando, sin temor a exagerar, que la saga completa es de carácter publicitario.

Las aventuras narradas proponen un orden simbólico a la manera de los mitos de la modernidad: juegos de palabras, ironía, emblemas y objetos-personajes que sirven para fundar una comunidad.

Se trata de una fábula épica mundializada por estrategias de marketing que se basan en un conocimiento serio de la tradición cuentística occidental y en la necesidad social de una narración neo-humanista, plena de elementos fantásticos.

Hay pistas de ese conocimiento en todos los elementos que forman parte del aparato de mercadeo: los muñecos, espadas, novelas, videojuegos y películas plenas de efectos digitales que George Lucas ofrece a los espectadores-ciudadanos de dos generaciones bajo el título de Star Wars, son objetos fundantes cargados de valor, funcionalidad y finalidad.

Para muestra el slogan que aparece en la envoltura de los juguetes: «La fuerza está contigo en los juguetes de la guerra de las galaxias...» Se propone pues la «fuerza interior», fuente de la verdad y el bien, como fuerza de ventas. ¡Qué bien!

Los escasos gastos realizados para el lanzamiento de Star Wars: Episodio 1. La amenaza fantasma se explican también a partir del conocimiento de otro elemento importante de nuestra cultura: el rumor, y su consecuente generación de expectativa, una forma de construcción de la opinión pública tan antigua como las historias épicas. La circulación del rumor se estimuló prohibiendo a los actores hacer declaraciones sobre la película, cerrando el acceso de la prensa al proceso de realización, dilatando el final del montaje hasta dos semanas antes del estreno, ocultando la trama hasta el final y lanzando al mercado los juguetes en fecha límite.

Todas las formas de actividad alrededor de Star Wars tienden hacia la publicidad, pero a diferencia de lo que afirma Jean Baudrillard, en este caso no se agotan de inmediato, perviven y generan formas sociales diferentes, que escapan ya al control del narrador y del publicista, y que vale la pena observar.

A MANERA DE COLOFÓN

- Papá, ¿existe R2D2?

- No sé hijo. Mejor mira la película de pronto nos cuentan cómo lo inventaron...

Cine Pacífico, Lima,1997. Reestreno de Star Wars.

Podríamos decir, entonces, que la trilogía Star Wars y su «precuela» (así llaman los entendidos a la trilogía que cuenta el origen de la galaxia lejana) gusta porque facilita las cosas al sujeto contemporáneo. A partir de la fusión de géneros literarios y de estrategias narrativas se normaliza la presencia del objeto tecnológico en el futuro, involucrando al espectador en un proceso de estetización y sentimentalización de la tecnología, es decir de ideologización hi tech. Se acepta la historia con agrado y hasta con fascinación porque provee a la realidad de héroes y recicla las viejas categorías morales de la sociedad moderna.

Y, finalmente, gusta porque ofrece lo que todos buscamos: una metáfora del mañana.