MISHIMA ... ÚNICO Y MÚLTIPLE

Entrevista conTakashi Inoue por Eduardo Toche


 

A treinta años de su muerte, Yukio Mishima sigue siendo una caja de sorpresas. Incluso para los japoneses. No puede ser de otra manera: resulta difícil guardar neutralidad cuando se habla de él o de su obra. Según Donald Keene, uno de los más reputados especialistas occidentales en Mishima, sus adaptaciones de teatro Noh lo acercan a Cocteau, O’Neill y Brecht. Por otro lado, la revista Life afirmó que Confesiones de una máscara hacían de Mishima el Hemingway japonés. Asimismo, el National Review señaló que El mar de la fertilidad era de «estirpe proustiana».

¿Quién era Mishima, entonces? En la siguiente entrevista, el profesor Takashi Inoue hace algunas afirmaciones y plantea muchas interrogantes a los lectores occidentales. El profesor Inoue es un destacado especialista en la obra de este escritor y actualmente se desempeña como catedrático de literatura japonesa en la Universidad de Shirayuri, Tokio.

Ruriko Machida, del IHCSA, ofició de intérprete y no me queda sino agradecerle profundamente por la calidad de su trabajo, pero especialmente por el entusiasmo y la dedicación que puso en su labor.

 

-¿Cómo se ubica Mishima en el panorama de la literatura japonesa contemporánea?

-La literatura moderna japonesa se inició en la era Meiji (1), bajo la influencia de la literatura europea. Fue una literatura diferente a la tradicional, vigente hasta la restauración Meiji, y esta nueva corriente fue evolucionando a través de ensayos y pruebas, llegando a su madurez en la era Showa (2), gracias a la contribución de algunos autores. Entre ellos, Yasunari Kawabata y Yukio Mishima.

Esta matriz de la literatura moderna japonesa llegó a su auge alrededor de 1970 y ahora, en los albores del siglo XXI, podemos decir que la literatura actual es, a su vez, diferente a la que se produjo hasta los años 70. En este momento se la ve como un fenómeno reactivo, discutible en su calidad e incluso como una manera de parodiar la literatura moderna. Así, la percepción sobre el significado de la obra de Mishima es diferente hoy a la que se tuvo antes del año 70.

-La actitud hacia la obra de Mishima fue una antes de su muerte y otra muy distinta después. ¿Qué ocurre? ¿Empezó entonces un proceso de mitificación de su persona y su obra?

-La muerte de Mishima tuvo un impacto muy grande, dando lugar a que los medios de prensa cubrieran este acontecimiento desde diversos enfoques e interpretaciones esencialmente políticos (3). La tendencia conservadora y derechista de Mishima venía manifestándose muy claramente a partir de la segunda mitad de la década de los 60, de ahí que el periodismo destacara el hecho como una muestra de sus posiciones políticas, relegándose a un segundo plano el significado y valor de su literatura.

En los 60 estaba muy activo el movimiento estudiantil y hubo mucha agitación social, cuyo centro eran las posiciones de izquierda. Aunque Mishima era derechista, se le consideraba parte del movimiento social que se desarrollaba por entonces y que continuó luego de su muerte, con la aparición del Ejército Rojo y con los numerosos incidentes protagonizados por la llamada nueva izquierda.

Pero a partir de mediados de la década de los 70 empezó a decaer la atracción por los idearios, tanto de la nueva izquierda como de la derecha y fue reduciéndose cada vez más el interés por la política. También disminuyó el interés por la literatura, como se puso de manifiesto en la reducción paulatina de la venta de libros que tuvo lugar por esa época.

Sin embargo, fue en ese contexto que se incrementó la re-evaluación de las obras de Mishima, lo que no se tradujo, por las razones expuestas, en un aumento significativo del público interesado en este autor.

-Pese a que, cuando en 1968 se anuncia el Nobel para Kawabata, éste opina que no era el indicado para recibir el premio sino Mishima, como invitando -ya por aquellos años- a revalorar su obra.

-Sí, existía un fuerte interés en la obra literaria de Mishima. Sin embargo, su actividad derechista, el hecho de haber cometido seppuku (4), así como su llamamiento en favor de un golpe de Estado fueron muy impactantes para el pueblo japonés. Entonces, aunque existía interés por su obra literaria, éste fue opacado por las posiciones y los actos protagonizados por Mishima.

-¿Ocurrió lo mismo fuera del ámbito de la sociedad japonesa? En el exterior, ¿era Mishima esencialmente conocido por sus obras o más bien por sus posiciones políticas?

-¿Cómo se le consideraba en el extranjero? Creo que el tema ofrece varias facetas. En primer lugar, y principalmente, está el hecho de verlo como un activista política e ideológicamente muy cercano al fascismo. Por otro lado, tenemos que antes de su muerte y antes incluso de que se manifestaran nítidamente sus tendencias políticas, ya estaban traducidas y presentadas en el mundo occidental algunas obras suyas tales como El sonido de las mareas y Obras modernas de teatro Noh (ambas en inglés y francés).

Por una parte, estas obras seguían de alguna manera las pautas tradicionales de la literatura japonesa y ofrecían, por ello mismo, cierto atractivo exótico para los foráneos. Pero, por otra parte,había en ellas un componente literario moderno que las acercaba a los extranjeros.

Por ejemplo, en Obras modernas de teatro Noh resalta nítidamente esta doble característica porque si bien, por un lado, se trata de un tema exótico, muy japonés, por otro lado Mishima recrea en ellas el patrón clásico de composición (de ahí el término «moderno» que emplea), haciendo más fácil su comprensión por los occidentales. En suma, creo que Mishima impactó a los occidentales en ambos sentidos: como activista político y como escritor.

Hay otro aspecto que cabe destacar. En Occidente existe un fuerte interés por el denominado «Camino del samurai» –Bushido- y también por el seppuku. Ambos temas están plasmados en una película del norteamericano Paul Schrader, titulada precisamente «Mishima». Otra faceta de interés, muy dada al escándalo, fue la condición homosexual de Mishima, muy presente en su novela Confesiones de una máscara, conocida también en Occidente.

Sus obras principales ya estaban traducidas al inglés y francés desde antes. Sin embargo, en Alemania e Italia las traducciones demoraron en realizarse (5), lo mismo que en China, por obvias razones políticas. En esos países, Mishima era un tabú, algo que fue mitigándose con el correr de los años.

En mi opinión, ver a Mishima desde una perspectiva exclusivamente política nos ofrece una imagen reduccionista de él, monofacética, y no es justo. Sin embargo, sí es un hecho que en el extranjero, hasta ahora ese aspecto de Mishima prevalece sobre los otros.

-¿Qué era lo que compartía Mishima con los otros literatos japoneses que pertenecieron a esta generación que tuvo su apogeo a fines de los 60? ¿O es que Mishima fue alguien muy especial, sin mayores puntos de contacto con los demás?

-Mishima cubría una gama muy amplia, no sólo como persona sino también como escritor, porque escribía novelas, obras teatrales, ensayos, críticas, etc. Sin embargo, lo que él pretendía con su obra literaria, por ejemplo en el caso de sus novelas, tanto en su metodología como en sus temas, era único, radicalmente diferente a lo que hacían otros escritores. Por ejemplo, respecto a la homosexualidad, no hubo otro escritor que desarrollara ese tema en su obra literaria; fue algo exclusivo de Mishima. Temas como la soledad, del aislamiento mental y espiritual que también él abordó, tampoco eran tratados. Lo mismo ocurrió con el seppuku, el sadismo y el masoquismo. Fueron temas peculiares de la obra de Mishima y no aparecían en otros escritores. Otra diferencia fue que muchos exponentes de la literatura japonesa de la posguerra eran gente de izquierda; buen número de ellos incluso militantes o simpatizantes del partido comunista. Otros, si bien mantenían cierta distancia del partido, participaban de la idea de que la actividad literaria debía influir en la sociedad.

Hubo además una corriente de escritores que se caracterizó por la búsqueda de una metodología destinada a crear una nueva literatura japonesa después de la segunda guerra mundial. Tenemos, por ejemplo, a Kobo Abe que también es conocido en el mundo occidental. Él era rival de Mishima y se estimulaban mutuamente tratando de desarrollar esta tendencia renovadora.

Quisiera agregar un punto. Ya mencioné el libro Obras modernas de teatro Noh. Mishima era muy hábil para modernizar las obras clásicas y darles un estilo contemporáneo. Esa capacidad era sorprendente incluso para los japoneses de su generación, que lo llegaron a considerar, por eso mismo, como un escritor único.

-Quisiera insistir en supuestos elementos comunes. Por ejemplo, ¿no será que gran parte de estos escritores de la posguerra sentían finalmente que hubo un Japón que se había perdido irremediablemente, un Japón que bien pudo ser ficticio, producto de la imaginación, pero que sirvió como referencia compartida por todos ellos?

-La gran mayoría de los escritores de la posguerra rechazaba el proceso que condujo a la segunda guerra mundial. Era una negación o, si se quiere, un nuevo punto de partida. Ellos querían crear algo muy diferente al Japón tradicional. Aunque, claro, escribiendo en japonés y viviendo en Japón, no era posible rechazar o negar totalmente lo que era su país.

Sin embargo, la tendencia general era un rechazo a lo tradicional, a lo existente antes de la segunda guerra mundial. Puede ser que las obras de Yasunari Kawabata o de Jun’ichiro Tanizaki parezcan muy tradicionales y que escribieran sus obras con la conciencia de lo que es ser japonés. Pero ellos eran mayores que Mishima y empezaron a escribir sus obras desde antes de la guerra.

Los literatos de la generación de Mishima son los que pasaron la guerra cuando eran niños o que fueron muy jóvenes a la guerra y sufrieron mucho a causa de ella. Por lo tanto, no creo que se pueda afirmar que ellos querían defender lo japonés tradicional. Pero, hablando de las tendencias generales de la sociedad japonesa hacia la segunda mitad de la década de los 60, hubo proclividad hacia el conservadurismo precisamente como consecuencia de la guerra. Posteriormente –en los últimos años de la década de los 70- aparece una tendencia que se centra en el Japón de la preguerra, en lo que se era antes de la guerra; pero la mayoría de ellos también pertenecían a la generación anterior a Mishima.

Probablemente, vista desde afuera, la literatura japonesa muestra algo de exotismo, orientalismo, etc. Sin embargo, los que vivimos adentro no tenemos una conciencia especial sobre lo que es el Japón tradicional. Bueno, pareciera que en sus últimos años Mishima rescató este aspecto, aunque según algunas autorizadas opiniones lo hizo como una manera de acercarse al premio Nobel.

-Me gustaría ahora profundizar en la forma como sobrellevó Mishima su homosexualidad. Quisiera su comentario en dos sentidos. Primero, cómo podía articular esto con algo aparentemente contradictorio, como era su posición derechista. Segundo, cómo el homosexualismo de Mishima se manifestaba en la sociedad japonesa: ¿aparecía muy agresivo Mishima al declarar su condición sexual ante los japoneses?

-Sobre el primer punto. Estas dos cosas son aparentemente contradictorias, pero no creo que sea necesariamente así. Aunque no sea algo visible, existe cierta conexión entre sexualidad y acción política. En el caso del fascismo, si bien oficialmente rechaza la homosexualidad, en la realidad no es así. Basta ver las formas externas del mismo para darse cuenta de que se trata de una organización exclusiva de hombres, y esto tiene definitivamente algo de homosexualismo.

Pero, desde luego, como usted ha sugerido, el hecho de que Mishima haya relacionado directamente la homosexualidad con una tendencia política derechista despertó resistencias y antipatías por parte de esta derecha. Sin embargo, hablando de derechismo quisiera hacer algunas precisiones. Yo utilicé esa palabra con la finalidad de hacerme entender, pero es cuestionable sostener que Mishima haya sido precisamente un derechista, en el sentido que se da en Occidente a este término.

Sobre el segundo punto. Esto varía según las etapas. Por ejemplo, antes de la introducción del cristianismo, es decir, hasta la era Edo, anterior al Meiji, en el Japón la homosexualidad era aceptada por la sociedad. No era considerada como una conducta antisocial. En la era Meiji ingresa el cristianismo y con él el concepto moral occidental que condena esta conducta. Con esto quiero recalcar que en el Japón existía un ambiente previo de aceptación generalizada de la homosexualidad.

Después de la segunda guerra mundial Mishima trajo este tema a colación, pero la sociedad no lo tomó como una confesión particular de su homosexualidad sino como un nuevo tema literario; como una innovación o novedad en la literatura. Por supuesto que también se generó cierta sorpresa ante su declarado homosexualismo, pero nadie le dio mayor importancia a esto. Existía un modelo de cómo debía ser una familia y el comportamiento sexual, pero nadie tomó a Mishima como un manifestante antisocial.

Posteriormente, en el mundo periodístico se empezó a hurgar en aspectos de la vida sexual de gente famosa, que pudieran manejarse como escándalos públicos. Esto condujo a que incluso después de su muerte, en algunas revistas semanales aparecieran entrevistados hombres que decían haber tenido relaciones sexuales con Mishima, pero únicamente con el propósito de aprovecharse de la curiosidad morbosa del público. Sólo muy recientemente se ha empezado a tratar la sexualidad de Mishima como un tema serio.

- Otro aspecto relacionado con Mishima es el seppuku. ¿Qué significado tuvo en la vida y la obra de Mishima?

-Es un tema bastante difícil de tratar. La cuestión más importante para Mishima era cómo solucionar el vacío que él sentía interiormente. Él se sentía marginado de su propia vida, lo que, a su vez, originaba un profundo vacío en su espíritu. Se sentía apartado de lo que es vivir y buscaba una solución a esto.

Para superar ese estado se dedicaba a la literatura y escribía obras de teatro. Sin embargo, nunca pudo superar por completo este vacío a través de la actividad literaria. Por lo tanto, para alcanzar la total satisfacción a la que aspiraba tuvo que llegar a donde llegó, es decir, a cometer seppuku. ¿Por qué? Porque a través de la muerte podía llenar el vacío y también superar esa sensación de estar apartado de su propia vida. La muerte, entonces, era una necesidad para Mishima, y lo que quiero enfatizar es que no se suicidó simplemente porque se encontrase totalmente deprimido y con el espíritu destrozado. Él optó por la forma tradicional de suicidio, no porque quisiera manejar su nihilismo individualmente, sino porque quiso decir algo a la gente con su propia muerte. En suma, la muerte para Mishima tenía dos sentidos: superar su nihilismo y dejar un mensaje a la sociedad.

Pero lo que estoy diciendo es una opinión favorable a Mishima. Hay quienes critican y hablan mal de su actitud ante la muerte porque, según ellos, aprovechó los asuntos sociales para justificarla y nada más. Yo sí pienso que su actitud respondió más bien a una necesidad.

- ¿Fue entonces una acción inevitable?

-Como se trata de la muerte de una persona, tampoco podemos definir tajantemente que fue así. Pero sí es un hecho que él siempre estuvo obsesionado con la muerte, desde su niñez. No puedo imaginarme cómo podía seguir viviendo con este peso. Aunque tampoco puedo afirmar que no podía haber sobrevivido.

Al final de su vida escribió una obra muy larga, una tetralogía titulada El mar de la fertilidad, en la que manifestó su deseo de superar su vacío y seguir escribiendo. Sin embargo, a la mitad de este proyecto cambió sus planes y se mató en el año 45 de la era Showa (25 de noviembre de 1970). En ese mismo año, entre los meses de enero y febrero, manifestó su plan de seguir escribiendo, pero por lo visto finalmente no logró este propósito.

Antes de terminar, quisiera volver sobre un punto que, creo, debe quedar muy claro respecto a Mishima. Es sobre la relación entre la opción sexual y la política. Hay algunas cosas que he expuesto tratando de facilitar la comprensión de sus lectores, pero en realidad la persona de Mishima era muy peculiar, muy especial y, por tanto, si hablamos de la homosexualidad y la derecha, siempre estarán presente los estereotipos propios de una clasificación convencional. Habrá palabras que usamos por conveniencia, pero es imposible encasillar a Mishima en ellas.

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    1. Período comprendido entre 1868 y 1912, en el que Japón experimentó profundos cambios dirigidos a conseguir la igualdad con las potencias occidentales.
    2. 1926-1989, período que corresponde al reinado del emperador Hirohito.
    3. Mishima se suicidó el 25 de noviembre de 1970, en la Prefectura de Tokio. Su acción fue pública. Se hizo el harakiri ante las cámaras de televisión. Además de la fama de la víctima, esta circunstancia conmovió profundamente a la sociedad japonesa .
    4. Suicidio ritual, conocido también como harakiri.
    5. Era evidente las dificultades que podía acarrear en estos países las traducciones de algunas obras de Mishima, como por ejemplo su ensayo Mi amigo Hitler.

 

 

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