EL DEPORTE DEBE SER UN JUEGO SERIO
Una entrevista con Eduardo Schiantarelli*, por Abelardo Sánchez León
-¿Tú crees que el Perú es un país donde se pueda practicar el deporte competitivo?
-Creo que sí. De hecho, la realidad nos lo demuestra. Porque a pesar de todo tenemos productos colectivos o individuales, y en la historia del deporte peruano ha habido muy buenos resultados en lo colectivo y probablemente el entorno no haya cambiado sustancialmente. Las condiciones fueron algo mejor, pero no más favorables para la preparación de los deportistas.
- ¿El IPD ha planificado algunos deportes como prioritarios en relación a otros o ayuda a todos sin discriminación?
-Partiendo de la premisa de que hay amantes y cultores de todas las disciplinas, elegimos no discriminar estableciendo prioridades y más bien optamos por que en los espacios locales y a nivel de federaciones los procesos se vayan dando no de forma natural sino respondiendo a la menor o mayor planificación. Cuando me refiero a los espacios locales, recordemos que para la gente de Huancayo la disciplina es de medio fondo y fondo y hacia ello orientan todos sus esfuerzos y apoyos. Lo cual no quiere decir que otras disciplinas en Huancayo no se desenvuelvan. Y podemos pasearnos por todo el país y encontrar esas particularidades. Obviamente hay disciplinas que están en el sentir mayoritario como prioritarias, fundamentalmente las colectivas porque responden a una perspectiva cultural: fútbol, voley, automovilismo.
-Si el Perú puede sacar algo son deportistas de medio fondo, fondo y caminantes. ¿Por qué no tenemos protagonistas en esas disciplinas?
-Es cierto que podemos sacar marchistas, medio fondistas y fondistas, pero no en todos los lugares del país. ¿Por qué no hay mejores resultados? Porque todavía en nuestro país se sigue improvisando. El deporte hace tiempo dejó de ser arte e incorporó mucho de ciencia. Si tú aprecias la preparación que se tiene en otros lugares del mundo, hay mucho de ciencia y tecnología y aquí se sigue trabajando sobre la base del entusiasmo, el empirismo y la buena voluntad.
-¿Por qué al Estado peruano le importa un pepino…?
-Creo que tiene que ver con la ubicación que se le da a la actividad física y al deporte. Estas actividades han sido consideradas como accesorias, prescindibles, totalmente secundarias al quehacer humano. No se ha entendido que esto responde a una necesidad que hasta ahora está siendo insatisfecha. Para muchas personas que hacen actividad física, esto es algo tan vital como alimentarse, descansar, educarse, tener salud, vivienda, vestido, seguridad. La gente que no hace actividad física no le da la misma importancia.
-Conozco a varios deportistas de esgrima, natación u atletismo, y me da la impresión de que ellos estuvieran en un limbo, que pueden llegar a un máximo aquí, pero están a leguas del nivel sudamericano. ¿Qué hace un deportista en esas circunstancias?
- Hay deportistas que califican para un nivel de no mucha dificultad. Por ejemplo, en el espacio bolivariano, cuando quieren dar el salto encuentran la dificultad debida a los entornos de preparación del deportista que a mayor dificultad, mayor dedicación y mayor inversión de dinero, más ciencia y tecnología, mejor alimentación, y hay que administrar el tiempo de otra forma porque requieren más jornadas de trabajo. Además, son personas mayores que van adquiriendo en su proceso de crecimiento, desarrollo y socialización otros compromisos. Es el caso de Miguel Malqui, para estar en la nota de la Maratón de los Andes. Tiene 29 años, se acaba de casar, tiene un hijo, y él sabe que para prepararse a Sidney 2004 necesita entrenar dos veces al día. Él no puede hacer otra cosa en un día que entrenar porque tiene dos sesiones diarias de 2 o 4 horas cada una. ¿Va a trabajar? ¿Va a estudiar? Si queremos proyectar a un deportista de un mayor nivel de complejidad tenemos que pensar que hay que invertir tiempo, energía y dinero.
-¿Y por qué no lo hacen?
-Primero, porque el sistema no lo permite. El sistema es excluyente de auspicios. La preparación de un deportista para un ciclo olímpico puede costar 5 o 6 millones de dólares; sólo un deportista. ¿Y los otros?
- Hagamos una aproximación biotípica. Ecuador se ha clasificado al próximo Mundial de fútbol porque de 11 jugadores, 7 son negros. Colombia tiene básicamente jugadores negros. El Perú ya no tiene jugadores negros. ¿Hay una relación?
-Si tú revisas las estadísticas en el ámbito nacional, el promedio de talla del varón a los 18 años no pasa de 1.62m y tú me hablas implícitamente de lo que es la potencia. Cuando uno ve jugar a Ecuador, una de las cosas que rescata es la potencia de sus jugadores. Potencia es igual a fuerza por velocidad. La fuerza está determinada por el área de sección del cuerpo humano. A mayor longitud, a mayor musculatura, mayor área de sección. Sí hay una relación, son más potentes los que tiene mayor longitud y diámetro muscular. Y si a esto le sumamos sujetos veloces, ahí está la diferencia. Pero qué hacemos cuando en el equipo peruano tenemos sujetos de 1.60. El punto es que la involución del biotipo del futbolista peruano no es distinta a la del peruano promedio.
-En México, por ejemplo, saben que son buenos boxeadores. Que no son basquetbolistas, o voleibolistas, porque son como nosotros, bajos. Pero el Perú tampoco saca boxeadores. Podría sacar al menos un buen peso mosca, o pluma…
- Debiera, pero hay que transformar todo. En el boxeo peruano se han hecho fuertes una serie de personas que han hecho un modo de vida de lo que es el boxeo actual. En el boxeo encuentras probablemente las resistencias más grandes para la transformación. Es gente que vive de lo que es en el boxeo y retroalimenta ese sistema porque no hacen otra cosa. En el boxeo podemos tener resultados; a diferencia de otros países de Sudamérica, tenemos una ventaja de boxeadores con decenas de peleas amateur, lo que no hay en otros países. Si pasan al profesionalismo, lo pueden hacer en mejores condiciones.
-Valeria Silva, probablemente si fuera venezolana, costarricense, no te digo americana, sería una gran nadadora a nivel mundial. Pero como es peruana, ¡piña! ¿Es necesariamente así?
- Yo no creo que va a ser así. Valeria tiene un entrenador personal, ucraniano, que la está conduciendo con resultados exitosos. Pero Valeria, cuando termine el colegio, va a tener que acceder a un nivel de dificultad mayor. Ella se va a dirigir a Estados Unidos; habría que cambiarle el entorno porque hay que pensar en Valeria para Atenas 2004, para que llegue en la mejor de las condiciones. Pero tenemos que moverla en los circuitos de mayor dificultad. Hay que ser muy cautos para administrar dos procesos: el de los deportistas de alto nivel, que pueden proyectarse aún más, y el necesario apoyo que tenemos que darle a los niños y jóvenes en edad escolar para ampliar la base del sistema. No pueden anularse ambos procesos, tienen que administrarse aparte porque solamente el manejo de un deportista de alto nivel puede comerse todo un presupuesto federativo. Valeria tiene ventajas comparativas respecto a otros nadadores que debemos saber aprovechar.
- ¿Qué significa que en el Perú no haya un varón que nade 100m. libres en 53 segundos o que no haya un corredor que haga 100m. en 11 segundos? ¿O no le deberíamos dar ninguna importancia?
-Parto de la premisa de que en algún rincón del país deben estar esos velocistas y que hasta ahora no han sido detectados.
-O sea, no existen.
- No han sido detectados, lo cual no quiere decir que no existan.
- Existen como patitas.
-Pero igual que tú, antes de dedicarte a escribir no sabías que eras escritor. Probablemente muchos velocistas están ahí pasando desapercibidos porque el sistema no les permite ser observados y captados. Ahí está la gran dificultad. El deporte es excluyente en el país. Está diseñado de modo tal que solamente puedan acceder a él los que tienen una oportunidad muy cercana. Pero los miles de jóvenes peruanos que tienen capacidades, pasan desapercibidos.
-Eso ya lo sabemos. La gracia es que se transformen.
-Ahora lo estamos haciendo. El sistema debe ser abierto, de manera que puedan ingresar a él todos los que tienen algún tipo de competencia. Eso empieza en los espacios locales y no al revés, desde el organismo central, el IPD, o el aparato central de una federación que no tiene difusión nacional.
- Mi tesis es que no va a haber fútbol de calidad en los próximos cinco o diez años. Hay crisis económica, no hay instituciones, hay corrupción. ¿Cómo se podría resolver?
-Tú me hablas de los productos del fútbol. Los productos son malos, pues. Eso se explica por la estructura del sistema. Coincido contigo en que los siguientes cinco años difícilmente vamos a estar en un nivel aceptable, al menos a nivel sudamericano.
-¿Y hay dirigentes para realizar un cambio cualitativo?
-Estamos pidiendo a los mismos dirigentes, que son los que han conducido al fútbol peruano al nivel en que se encuentra, que cambien ellos para darnos otro producto de otra calidad. No es fácil, supone un compromiso y una disposición al aprendizaje descomunal. Porque estamos hablando de sujetos que llevan años en el sistema y han aprendido a sobrevivir en él. En función de esto, ya tienen intereses o relaciones de poder que va a ser difícil quebrar. Pero en procura de una renovación democrática del deporte y de la sociedad nosotros tenemos que apostar a eso.
- Desde el IPD, ¿cómo ves la relación de la sociedad y sus deportistas? ¿Cuánto de frustración hay al no tener un paradigma de deportista? Los hubo antes: Fernando Acevedo, Mauro Mina, Johnny Bello, una selección del 70, una medalla de plata olímpica de voley. Ahora no hay nada. ¿Eso nos afecta?
-El deporte para mí es una manifestación cultural. Cuando teníamos grandes deportistas, éstos pasaron a formar parte de la expresión cultural del país, porque la gente se expresaba a través del apoyo, el seguimiento, el reconocimiento a estos deportistas. Posteriormente, con todo lo que pasó en el país, donde todo entró en crisis, no sólo se perdieron los referentes y paradigmas deportivos, se perdieron todos los referentes. Obviamente, uno no podía esperar que en el deporte no sucediera algo así. Si nosotros analizamos el presente tenemos deportistas probablemente que se ubican bastante bien en el concierto mundial. Sin embargo, no son paradigmas, no son referentes. Porque me parece que el mestizaje de nuestro país, sobre la base del discurso del individualismo y el encargo de sobrevivir cotidianamente, ha hecho que la gente se cierre sobre sí misma y acuda a su proceso de culturización desde una perspectiva individual. Antes, teníamos unas perspectivas más amplias. Si tú te refieres a un deportista como paradigma y que esté articulado con la expresión cultural de un pueblo, quiere decir que muchas personas, grandes grupos sociales, puedan identificar a ese sujeto como parte suya, hacerlo suyo y expresarse a través de él. Ahora estamos en un descreimiento total. No creen en ti, no creen en mi, no creen ni en la Presidencia de la República ni en el Congreso. Esto me lleva a pensar que a medida que se vaya produciendo una transformación social en democracia y que se vayan incorporando aspectos comunes a las (ex)presiones de las personas va a arrastrar al deporte porque se va a necesitar un referente en política y en el deporte también. Conclusión: la transformación del deporte va a ser parte de la transformación social; no van a poder ser dos procesos desligados. Esto nos podría llevar al tema: de en función de la nueva transformación del país, ¿cuáles van a ser las disciplinas que van a proveer de paradigmas? No sé si sean las disciplinas individuales.
- En el fútbol, la gente se vuelve más incrédula en su hinchaje por esta cosa del negocio, del empresario, de los jugadores que incluso aun cuando no ha terminado el torneo ya se vocea que se van a otro club. ¿Afecta eso el sentimiento de los hinchas?
-Sí, porque de una u otra forma el hincha lo que está buscando es una identidad con algo, y en una disciplina colectiva la identidad no solamente se da en unos colores sino también con los sujetos que tienen la representación de esos colores. Por ejemplo, al margen de otros juicios, Waldir representa los colores blanquiazules, el Puma Carranza es crema, el Chorri Palacios es celeste. En su momento, Kukín representaba el rosado. Esto tiene que ver con las identidades y las necesidades de la gente vinculada al fútbol de sentir identificación con algo, que no lo puede hacer en abstracto, tiene que hacerlo con seres de carne y hueso. Y sucede lo inverso también. Hay mucha gente que se ha alejado del fútbol porque no ve seres humanos que a ellos les amerite el entregar su identificación con alguien. Tú eres un escéptico del fútbol porque ves más allá de los colores. Yo sé que eres hincha del Alianza. Pero tú cuestionas al Alianza desde tu cultura, donde tienes elementos para cuestionar a los que salen a la cancha con la camiseta, pero para ti no son seres humanos que responden a criterios, parámetros, dimensiones que te permitan validarlos como tales porque se reducen a simples peloteros. Y tú no quieres peloteros, tú quieres en el fútbol algo más. Hay gente que no piensa así, gente que ve solamente al pelotero, gente que aprecia en él a alguien que supo salir de pobre y que llegó a un nivel al cual él probablemente no pudo llegar, pero que no le va a pedir nada más que cumplir bien su función y que defienda con uñas y dientes los colores que él estima. Alguien tiene que operar esa identidad. El tema de la ética también tiene connotaciones en el deporte porque en la medida en que alguien pueda defender eficazmente determinados símbolos, el hincha está en capacidad de justificar todo a cambio de que los resultados sean favorables.
- Desde el IPD ¿quién piensa el deporte?
-Esto tiene que estar articulado con el compromiso por democratizar el deporte y cambiar el modo de planificar. Hasta ahora, en el ámbito del país, lo que hemos propugnado es una planificación entre cuatro paredes de un grupo de genios que se irrogaban el derecho de programar para que otros ejecutaran. Pero también se reservaban el derecho de controlar, evaluar y transformar para que otros sigan ejecutando. O sea, tienes a los operadores fuera del sistema, solamente en plan de ejecutores; prácticamente sin sentirse parte del proceso. Tenemos que propiciar una planificación cultural, que en la mesa se sienten los implicados para todas las fases. Es más lenta, pero es la única forma de acceder a las decisiones compartidas, que ahora están tan en boga. Lograr que mucha gente se sienta identificada con todas las fases de un proyecto y que todas puedan reflexionar, criticar, aportar. En el sistema deportivo, como sucede en el país, tenemos que propiciar lo mismo. ¿Qué es lo que se propone para el deporte? Un sistema deportivo abierto, en el cual todos los implicados de la sociedad civil sientan que tiene un espacio, tanto a nivel federativo como a nivel del IPD. Pero teniendo a las federaciones como grandes actores del proceso y a su vez incorporando a sus sistemas propios a todos los actores sociales.
-A ojo de buen cubero, uno diría que Venezuela lo hace mejor que nosotros. Primer puesto indiscutible en los Bolivarianos. Varios finalistas en olimpiadas. Incluso Colombia y Ecuador. ¿Hay acá un sentido común para tomar 4 o 5 decisiones acertadas?
-La virtud de los países a los que te has referido es que hace años diseñaron un sistema para detectar talentos y supieron conducir los procesos. No es que tengan una gran base, pero sí tienen sujetos debidamente detectados, seleccionados en el momento oportuno y que fueron enganchados por el sistema y apoyados. Eso que llamo la locomotora de los procesos en los sistemas federativos lo han hecho bastante bien estos países. Nosotros lo hemos hecho mal. Ahora nos vemos ante el reto de mover dos cosas a la vez. Las locomotoras de los vagones federativos, que son los atletas que tienen mayor nivel competitivo, y los que van a ir en los vagones. Uno tiene que arrastrar al otro, porque son procesos que se articulan, no son excluyentes. Hay algunos que proponen dedicarnos únicamente a detectar talentos y a formarlos, y olvidarnos del resto. Eso no es correcto, porque estoy incidiendo constantemente en la necesidad de reconocer que la actividad física regular es algo insatisfecho en la población y que es indispensable para el crecimiento y desarrollo armónico. No creo en procesos ultraselectivos. Pero vamos a tener que hacer los dos. Porque de lo contrario nos vamos a meter en procesos muy costosos porque la selección cuesta. Dedicarse a formar el talento desde un organismo central cuesta. Yo creo más en la posibilidad de que estos talentos sean detectados, transformados en sus espacios locales. Pero se requieren propuestas creativas, alternativas audaces; si no, nos congelamos.
------
* Médico de profesión y actual director del Instituto Peruano del Deporte.